Feeds:
Entradas
Comentarios

Comienzo el texto exaltando mi afición por observar a la gente que va sola. Podría ser una perfecta violadora o asesina que fija la mirada sobre sus víctimas y estudia cada uno de sus movimientos con minuciosidad, pero de momento, lo peor que ha resultado de mis intensas sesiones de asalto a la soledad ajena ha sido pensar que otro como yo puede estar mirándome, pensando que estoy en otro mundo y que, básicamente, estoy zumbada. Me gusta pensar que en realidad en el tren todos vamos mirándonos a todos y que en realidad nadie está pensando en su mundo, sino en el del que tiene delante. Pero vayamos al tema y olvidemos la idea de que todos vivimos en la luna.

Hoy he visto a una chica que estaba reproduciendo (imagino) mentalmente una discusión con su chico. Lo creo así porque iba haciendo gestos con la cabeza, moviéndola como diciendo “No, no” y luego ha soltado, de forma inesperada y sorprendente, pequeñas carcajadas (en bajito, que indica un grado de locura de 7/10 en la escala Raquel Mosquera, frente a la risotada sonora, que alcanza un digno 9,7) para terminar siempre con la mirada del que está muerto y cansado de todo. Pero cuidado: siempre que te detienes a ver estas dantescas escenas, el observado termina viéndote. Cuando la mirada del que ha viajado al otro lado de la psique se posa en ti, amiga, estás muerta. Se unen dos mundos (inmersión en la serie Fringe en 3,2,1…) y solo puedes quitar la mirada o esbozar una sonrisa. Este último gesto NO se puede hacer si el que mira es un hombre, porque corres el riesgo del intento de flirteo por su parte y oh,compañera… Los locos son muy pasionales, pero te aseguran que cada una de tus extremidades va a terminar en un contenedor de diferentes partes de Madrid.

En mi examen por la soledad ajena, siempre aparece esa persona que va mirando el móvil y que anticipas, desde lejos, que se va a chocar contigo. La gente normal se aparta ante el inminente accidente, pero yo no evito el golpe, es más: lo fomento. Creo que así se dan cuenta de que no pueden ir metidos en su absurdo mundo de emoticonos y que hoy soy yo el muro, pero mañana puede ser Esperanza Aguirre en moto. Al igual que cuando alguien da una palmada delante de la cara cierras los ojos, cuando sabes que te vas a pegar un golpe te preparas para el impacto. Mi último acto es el de forzar las zancadas, para que en su campo de visión (ocupado en un 85% por la pantalla del móvil, o por un 90% si se trata de un Samsung 2) vean la puntera del zapato y se den cuenta de que no están mirando lo que hay delante. No suele funcionar y te chocas. Afortunadamente para ellos, no tengo ruedas. Desafortunadamente para mí, no tengo parachoques, así que siempre termino bufando y enfadándome con un nuevo cardenal encima. Cuando me giro, compruebo que han vuelto a bajar la cabeza hacia la pantalla del móvil.Qué queréis que os diga: Paulov hacía sus experimentos en espacios controlados, yo en la calle.

Otra situación deliciosa para el observador incansable es la de una mujer probándose unos pantalones. Se miran en el espejo, se tocan  las cartucheras y dan un giro perfecto que emula un Pataky. Con el culo como epicentro del espejo de la tienda, tuercen la cabeza como un perro al oir un ruido inesperado y piensan si parecen gordas o si parece que tienen el culo plano. Se volverán a girar, se colocarán la camiseta (como si el resultado fuera a variar el hecho de que el pantalón en cuestión les hace parecer una salchicha germana) y repetirán de nuevo la operación.

Mirar a un hombre rascándose los huevos debería de ser algo obligatorio. Hay gente que pinta para abstraerse, otra hace macramé. Pero nadie logra viajar a un lugar tan lejano como el hombre al rascarse la huevada. Juegan con sus testículos como si de bolas chinas se tratara, tienen la mirada perdida y pueden alargar el acto unos interminables minutos que se tornan eternos para el observador. Suelen abrir mucho los ojos, mantienen la mirada fija en un punto y rascan hasta que, sin aviso previo, apartan sus zarpas de sus gemelos testiculares y vuelven a su actividad cotidiana. Rascarte el paquete es el equivalente a la hipnosis. A tener en cuenta la necesidad de una cuidada manicura para evitar males mayores.

 

 

Hay 3 situaciones que hacen que Facebook se convierta en un lugar más predecible que una ETS de un tronista. La nieve (todos corremos a poner en nuestro estado que NIEVA, por si el resto de nuestros contactos fuera ciego o careceria de ventanas), la muerte de algún personaje famoso (las esquelas en forma de estado son imprescindibles y el RIPbook se convierte en una encantadora plataforma desde la que exaltar las virtudes de ese personaje en el que, hasta que no murió, jamás pensaste) y San Valentín. Sí: mañana llega el día que más estados irónicos despierta en Facebook. “Pero si es una fecha absurda”, me diréis mientras ponéis los ojos en blanco y  vuestra mejor cara de indiferencia. YA. Como que no estáis deseando, en secreto, que esa personita especial aparezca en casa con un ramo de rosas u os mande un WhatsApp en el que ponga, simplemente, lo mismo que el logopeda de Rajoy le dijo la primera vez que dijo una palabra de más de tres sílabas sin dificultades:  “felicidades”. O peor: tenéis novio y ambos os apresuráis en aclararme, mientras dejáis vuestra taza de té chai sobre la mesa para poder así daros la mano, que “celebráis San Valentín cada día”. “Eso explicaría, gorda, tu peso: que te comes una caja de bombones cada día”, pienso mientras esbozo una sonrisa tras la que se oculta la repugnancia máxima que el ser humano jamás haya sentido. Por otra parte, ¿por qué esa necesidad irritante de cogeros la manita, si estamos tomando un café los tres en un bar pretendidamente retro? ¿Acaso os excita el contacto de vuestras huellas dactilares o queréis hacer de esta situación, de por sí ya bizarra (quedar con una pareja es el equivalente a ver una porno con tu madre: incómodo e inacabable), algo que me persiga en mis pesadillas? Mañana a las 9 de la mañana encenderé el ordenador y dividiré mis contactos en dos grupos: los que suben fotografías de desayunos dignos de La Bella y la Bestia traídos a la cama por su amorcito, y los que intentan emplear el sarcasmo para esconder la más profunda de las tristezas. Yo, como era de esperar, siempre he sido de las del segundo grupo. Soy ESE TIPO DE PERSONA  que felicita esta fecha a su mejor amigo marica, sabedora de que pronto 6 gatos gordos y peludos terminarán comiéndose mi cadáver, en una angosta casa en la que viviré sola, anciana y olvidada por el mundo. Solo una vez en la vida he recibido un regalo de San Valentín. Estaba en el colegio y alguien dejó en mi mochila un Tamagotchi, un regalo tan poco romántico como un vale de bukkakes de Groupon. Leí la nota de amor (de tal profundidad que haría a Nuria Bermúdez parecer una experta en ingenieria genética) y me dirigí a mi casa. Me olvidé del absurdo regalo un par de horas, y pronto la pantalla terminó llena de heces. A mí nunca me han gustado las historias que me dan complicaciones, así que tiré la maquinita por la ventana (no sabía que se podían limpiar y que el sujeto necesitaba cuidados y creí que había muerto) y ahí terminó mi recuerdo del amor. Ahí empezó, por otro lado, la evidencia de que el aborto es necesario para evitar que seres como yo nos deshazcamos que nuestros seres queridos en cuanto la mierda comience a oler.

En San Valentín miramos con recelo a las parejas que se abrazan y se miman si no las tenemos. Si las tenemos, miramos con recelo al móvil porque no nos han llamado. Si somos el móvil, miramos con angustia al cargador porque ha pasado la noche dentro de nosotros y luego no nos ha abrazado. Esta fecha es sinónimo, irremediamblemente, de angustia, reproches y desasosiego. San Valentín es lo que Ikea a nuestra casa: un incómodo recuerdo de lo que pudo haber sido y nunca será. Hay gente a la que le encanta enamorarse. Hay gente que tiene una asombrosa facilidad para hacerlo. Pero hay gente, como yo, que evita a toda costa sentir. Para mí, el amor es como un resfriado: lo ves venir, sientes los síntomas e intentas prevenirlo. Te hinchas a vitamina C, te abrigas y te tomas calditos, pero comienzas a notar en tu organismo que algo falla. Sin darte cuenta, lo tienes, y ya no eres tú. Como buena hipocondriaca , temo al amor por encima de todas las enfermedades, por lo que el día de su celebración cojo un avión y me voy lejos de la fuente de infección. Alejada del foco, las decepciones son siempre menores.

Mi consejo para San Valentín es que actuéis como cuando os encontráis a vuestro ex morreándose con otra: sonreid hasta que os duelan los carrillos y dejad que la miseria vaya por vuestras venas silente, como una buena venérea, como si no os importara. Al día siguiente ya puedes llamar a tu amiga llorando porque ÉL no te ha llamado, pero el día 15 de febrero el grado de patetismo ha bajado. FELICIDADES. Te lo digo porque, probablemente, sea la única felicitación que recibas hoy

Si por mí fuera, seguiríamos ancladas en la mentalidad Disney de encontrar al Príncipe Azul, vivir en un enorme castillo del que se haría cargo el susodicho y preocuparnos únicamente por estar bellas para que nuestros siervos, bien sean objetos domésticos humanizados, bien enanos con filias y ambiciones éticamente cuestionables, no vomitaran al peinarnos nuestra larga, sedosa y brillante cabellera. Pero NO. El puto feminismo, las películas francesas y estas ansias de independencia absurdas han hecho que las mujeres nos veamos obligadas a valernos por nosotras mismas. A no depender de un hombre. A preocuparnos por el té verde, el tofú, la vida, el arte… pero no por él. Y yo lo odio y os culpo, MODERNAS DE MIERDA, amantes de la nouvelle vague, seres despreciables que creéis que Richard Linklater se encuentra grabando vuestra existencia tras vuestras cortinas de visillo retro.

Mi madre, sin embargo, lleva meses obsesionada con que me olvide el amor y busque un hombre rico, y por eso de rebelarme ante la figura materna  he defendido que soy una mujer independiente y cool y me he planteado serlo. Como ocurre en los experimentos nivel retarded del Hormiguero, el resultado es… Lo que es

Una tiene que hacer que le da igual saber del chico en cuestión. Si no escribe en dos días, nada de alarmarse. “Habrá muerto”, “estará en coma” o “un súpervillano le habrá robado el móvil y el propio Mark Zuckerberg le ha hackeado la cuenta de facebook (por envidia por estar contigo, claro)” son opciones más plausibles que el hecho de que no haya pensado en ti ni un segundo, que esté con otra y que, en definitiva, pase de tu orto. Tienes cosas más importantes que hacer, como macramé o tomarte un smoothie mientras relees a Friedrich Schleiermacher. Nada de coger el WhatsApp para ver su última conexión, nada de escribir y borrar el mensaje (no hay nada peor que ver que alguien te está “escribiendo” y que lo borra, porque denota desesperación y algo terrible, premeditación) y nada de vivir pendiente del punto verde del chat de facebook, el punto que más problemas ha dado a la hembra desde el punto G. Come, reza, ama… Haz lo que quieras, pero NO le escribas y no muestres preocupación por no saber de él.

Tienes que ser tú la que propongas planes, porque estás cargada de ideas y ambiciones. La realidad es que has de asumir que, ciertos hombres, tienden a echarlos por tierra siempre para finalmente imponer los suyos. Supongo que la nueva ley de las relaciones exige que te indignes y luches por defender el tuyo, pero todos sabemos que terminarás accediendo a su plan y cogiendo un miedo atroz a volver a proponer algo. El “a mí no me pagan por pensar” se transforma en “a mí no me quieren por pensar”. Asúmelo, zorra descerebrada. Una mujer con ideas está destinada a terminar como las Pussy Riot. ¿Acaso no es tu sueño pasarte la tarde viendo un partido de fútbol y tomando unas tapas bien cargadas de ali oli para que el beso final sea tan agradable como ver El Ciempiés Humano en pleno brote de gastroenteritis?

Una chica moderna sabe si es novia, amiga o coño amigo sin necesidad de tener LA CONVERSACIÓN. Te mueres por hablar del tema, pero sabes que pronunciar un “¿qué somos?” solo tiene, al igual que el cuerpo humano, dos salidas: una respuesta digna de Punset, o una orden de alejamiento. Si has sido valiente cibernética, es decir, cobarde (la mujer moderna se escuda en que “las tecnologías están tan presentes en nuestro día a día, que hablar de temas importantes a través del WhatsApp o el facebook es plausible”), conseguirás un “bloquear contacto”. La mujer moderna es inteligente (conceptos que se unen en el imaginario popular, ese que siempre se equivoca, por otra parte) y sabe lo que hay sin necesidad de tener la charla. Aviso: probablemente, te creerás lo que no es y terminarás llorando al chino de tu calle mientras compras un snack de Kellogs, porque claro: la mujer moderna no ahoga sus penas con dulces ni carbohidratos extremos.

Así que ahí estás, amiga, confusa, sin saber qué sois, con tus planes relegados al olvido tras días sin saber de él. Pero eres moderna, independiente, decidida. Repítelo en tu mente varias veces, porque nadie se lo cree y tú menos. Irás a tu facebook, cambiarás a “en una relación con” (tu mejor amiga, tu marica preferido) y te creerás independiente, decidida, ingeniosa. Y en realidad, querida, eres bastante patética. Face it

Estaba leyendo un artículo de S Moda llamado `Fantasías sexuales que solo puedes cumplir en verano´y me he topado con algunos lugares en los que supuestamente mola hacerlo. Pero, ¿son realmente tan eróticos e idílicos como parece o son una fantasía que conviene desterrar?

1. La ducha

Sylvester Stallone y Sharon Stone nos hicieron creer que follar en la ducha era la bomba. Claro, que ambos tenían cuerpos esculturales y un saxofón de fondo poniendo una banda sonora digna de orgasmo inmediato, por no hablar de las dimensiones de la ducha en cuestión. En la vida real, te topas con una bañera/ducha de reducido tamaño, donde las posibilidades de escurrirte y terminar en urgencias son mucho mayores que las de correrte y tienes una incómoda y murgienta cortina del siglo XII que se va pegando a tu lomo sin piedad. Si os da por darle un toque higiénico al acto e incluís jabón, es más que posible que uno de los dos termine follando con Fernando Trueba, porque el champú se os meterá en el ojo y el resultado NO será sexy.

jack-frost22. La playa

“Follar bajo las estrellas” “sentirte con la brisa marina” “tu piel morena sobre la arena, nadas igual que una sirena…”. Tu chico te podrá dar miles de razones para hacerlo en la playa, pero no todo es tan idílico como parece. Si hay veces que te da cosina tumbarte sobre unas sábanas con migas de pan, imagina hacerlo sobre la arena. Aunque uses toalla, todos sabemos que la arena tiene una capacidad de extensión que deberían de estudiar los creadores del Jes-Extender, por lo que terminarás copulando sobre una montaña arenosa. Hay muchas posibilidades de que aparezca el hamaquero, un pajero random o un grupo de adolescentes y te pillen dándolo todo. Las calas hacen que sea menos probable, pero en el caso de que des con el asesino de la baraja, amiga, será muy fácil que os filetee el mirón en cuestión. Si encima tienes mala suerte, es más que posible que seas grabádo por alguna cámara de Cuatro y termines en un programa siendo penetrada mientras un cangrejo de mar te observa y castañea.

sex-on-the-beach_o_15378933. El coche

Vale, no es una fantasía, sino cuestión de falta de hogar, pero el cine ha idealizado demasiado esta situación. Vas a terminar con el volante encajado en algún lugar indeseado, la palanca de cambios va a convertir tu encuentro en un trío y te vas a dar unos golpes en el techo que van a convertir tu cráneo en el de un Caracono. Por no mencionar que si das con algún mirón, ver su cara pegada al cristal traerá a tu mente irremediablemente una escena de terror de cualquier película de miedo que termina con vosotros descuartizados.
La única relación que involucre a un coche a la que doy mi ansiada bendición es aquella en la que te acuestas con él. Lo siento, necesitaba incluir este vídeo y he visto la situación idónea

4. Un portal

Si no es de Belén y en plena actuación escolar, no tiene gracia. Lo sé: que levante la mano quien no haya probado algún infesto portal de Malasaña… Pero once again, se trata de falta de hogar. No le veo el encanto a que una vecina que va a mirar su buzón te pille con las bragas en los tobillos o a que una anciana te acuse de puta mientras te pisotea la cara con un carrito de la compra. En serio, en todo portal tiene que haber una María Magdalena… ¿Seguro que quieres ser tú?

5. El Retiro

Lugar idóneo para que

- Te rajen

-Te graben

- Termines con las rodillas como la cara de Jordi González.

“Pero si a partir de las ocho no hay nadie”, te dirá. NO. Solo hay camellos en busca de drogadictos nocturnos, skaters y gente haciendo footing que presumirá de su logo de Nike en el pecho mientras estás tragando césped.

Por si fuera poco, es un sitio clásico de Cruising, por lo que si tu hombre tiene la sexualidad algo confusa, igual te da esquinazo y termina follando con otro detrás de un arbusto. Créeme: te ha hecho un favor

El sexo en Atapuerca es bastante similar al del retiro: lo haces al aire libre con un grupo de gente peluda mirándote

El sexo en Atapuerca es bastante similar al del Retiro: lo haces al aire libre con un grupo de gente peluda mirándote

6. El baño de la discoteca

Ok. Te ha entrado el “apretón romántico” y no puedes esperar a llegar a casa. Prepárate para que

a. Te eche del bar el segurata, situación bastante humillante. Marcarte un George Michael, sin embargo, dará a tus amigos un nuevo chascarrillo que te agradecerán eternamente.

b. Tengas a un grupo de zorras gritándote a la puerta que salgas porque se mean.

Además, todos sabemos que el sexo en espacios limitados tiene diversas complicaciones, a no ser que tu conquista sea un cachas que pueda aguantar con tu peso corporal durante todo el acto. En ese caso, con tener las cuatro paredes que te den algo de intimidad lo tienes todo hecho. Por cierto: si tu caso es este último, te recomiendo darle cloroformo y que cuando se despierte se encuentre con que está casado contigo. “He´s a keeper“, como dicen los ingleses.

Tipos de gilipollas

El otro día vi el vídeo de Moderna de Pueblo que recoge los 10 tipos de capullos existentes en Malasaña y no he podido evitar realizar mi propio ránking.

1. El `NO sin mi pene libre´

Es decir, el que se empeña en no usar condón. No conformes con su clásico “es que se me baja con preservativo” o “te quiero sentir al 100%”, algunos añaden afirmaciones que probablemente estuvieran en el guión de alguna actriz de Sensación de Vivir antes de contraer Sida: “pero tranquila, si yo solo me acuesto con niñas pijas”. Este ser que cree que el VIH vive en Lavapies, pero que jamás visitará Pachá, merece ser sodomizado con un bolardo.

tumblr_me3blt1aOn1qzxzwwo1_500

2. El caballero oscuro
Es capaz de recogerte subido a un corcel y te repite mil veces por cita que eres la mujer más bella del universo y que le haces ser “un tío mejor”. Le parece excitante decirte “te quiero, amor” en la segunda cita, cuando todavía no sabe si tienes pene o vagina. Sus citas te garantizan sentirte una princesa Disney pero, CUIDADO: el síndrome del caballero oscuro le hace comportarse así con absolutamente todas. Si le exiges exclusividad, te encontrás con un “me gustas mucho y te quiero cuidar, pero cuido a muchas mujeres”. En ese momento te sientes como una abuela a la que su enfermera le explica que no puede limpiarle solo a ella el culo.

3. El fucker Patricio

Lo de Patricio viene por la afamada postura de estrella de mar, que adopta en la cama sin miramientos. Este sujeto se ha tirado a toda Malasaña y su máxima es “con que tenga pulso, me vale”. Aunque vas de sibarita y no te hace gracia saber que se ha tirado a todo lo que se mueve, es taaaaaaaaan guapo que accedes a irte con él a casa. Te saldrá con frases del tipo “es que a mí no me gusta comer coños” o “ponte encima, que quiero admirarte”. CUIDADO: lo que quiere es que seas su pequeña esclava sexual mientras él descansa las lumbares. Ha follado tanto y va a follar tanto a lo largo de su vida que no necesita ser un buen amante.

4. El taladrador

Los hombres que conejean se caracterizan por creer que su dedo es el pene de Nacho Vidal y que tu vagina esconde un pozo de petróleo, de ahí la operación que llevan a cabo: meter y sacar a toda velocidad hasta que crean un nuevo agujero. Si das con uno de estos, reza para que al menos se haya cortado las uñas y da las gracias si puedes salir de casa sin andar como el coreano de Gangam Style.

5. El “he cambiado mucho”

Te la lió hace tiempo, pero te has creído sus palabras mágicas y has vuelto a ceder. Al margen de que tiene más tripa, no habrá cambiado en nada y te la liará exactamente igual que la última vez que le viste. Siéntete como una idiota, porque LO ERES. Las segundas oportunidades son para los débiles

6. El entrevistador

Si un tío te pregunta qué tal ha estado, es un ególatra que busca que le digas que ha sido el mejor polvo de tu vida. Es más que probable que en realidad te hayas dedicado a observar el gotelé de la pared mientras que él se miraba constantemente de reojo en un espejo, así que opta por un “no ha estado mal” para hundirle la moral.

7. El dirty talker

Antes de quedar, se empeña en que le digas todo lo que quieres que te haga y lo que le vas a hacer a través de mensajes. Lo más fácil es ir al chat de sexo de terra, copiar cualquier texto que aparezca y pegárselo para que se quede tranquilo. Si tú, enajenada amiga, has quedado luego con él, has de saber que te espera un polvo bañado de horrores susrrados con voz de locutor de radio nocturno. Solo puedes desear una cosa: que diga las cosas por su nombre y que huya de eufemismos. Si te suelta algo como “lame mi golosina”, alega diabetes y huye. Noche sin caries, noche sin herpes.

8. El fetichista insistente

Le puedes haber dicho que no te gustan sus ideas, pero a la mínima que te descuides, serás víctima de sus vicios

Hace tiempo, decidí no tratar el tema de las actividades que tienen en lugar entre sábanas por ser demasiado prolijo, pero hoy me he levantado con ganas de hacer una breve incursión en el mundo de las prohibiciones.

Junto a la advertencia de NO follar nunca con la canción de Michael Jackson Can you Feel it? o el Algo pequeñito, por aquello de no hacer sentir incómodo a tu partenere pikolín, hay una serie de cosas que deberías de borrar de tu mente cuando vas a penetrar/ ser penetrad@.

Para comenzar, nunca propongas cosas del tipo “hazme el lorito/el mortadelo/la araña/un dirty sánchez/el dragón chino/la pescadilla”.

- Hacer el lorito: poner el pene sobre el hombro de tu acompañante, emulando a un simpático pirata orgulloso de portar su lorito

Por tu bien espero que el lorito carnal no se parezca al de la imagen. Si es así, corre a tu centro de planificación familiar

Por tu bien espero que el lorito carnal no se parezca al de la imagen. Si es así, corre a tu centro de planificación familiar

- Hacer el mortadelo: mi preferido, sin duda alguna, pero también la petición que hará que tu acompañante vaya pidiendo una orden judicial. Se trata de poner los testículos sobre los ojos de tu querida y dejar que el pene caiga sobre su nariz, trazando el desternillante rostro de  Mortadelo con tus genitales.

Poesía pura.

Poesía pura.

- La araña: separar con las manitas los glúteos de tu polvo (pronto, tu más ferviente detractor) y meter entre ellas la cabeza. La guinda a una cena perfecta.

- Dirty Sánchez: el odioso personaje Screech, de Salvados por la Campana, puso de moda esta práctica en un desafortunado vídeo porno. Se trata de utilizar las heces de tu compi como bigote improvisado. Maravillosa opción para los Carnavales.

Dirty Bisbal

Dirty Bisbal

- La pescadilla: coger a tu acompañante de los tobillos y levantarle boca abajo, mientras frotas tu bello rostro en sus partes.

- El dragón chino: consiste en dejar que el semen de tu amorcito caiga por tu barbilla, creando una hermosa y frondosa barba blanca similar a la de los dragones chinos. Minipunto si te la atusas.

Dar cera, pulir cera

Dar cera, pulir cera

Una vez expuestas las cosas que no has de pedir ni proponer en la cama, aclarar que, dependiendo de la situación, hay veces que nos ponemos nerviosos segundos antes de llevar a cabo la acción e intentamos utilizar eufemismos para referirnos a determinadas posturas o partes de nuestros cuerpos. Considero más oportuno señalar o comunicarte mediante gestos que esbozar analogías que, creedme, nunca terminan bien. Hacer alusión a tu ano llamándole el “cíclope del amor”, hablar de tu vagina como “la cueva de Alí Babá y los 40 condones” o hablar de su pene como “el calvo de la Fórmula 1″ puede desembocar en una tragedia.

Por un sexo sin analogías

Por un sexo sin analogías

Otro tema peliagudo es el de cómo actuar ante las dimensiones del miembro de tu acompañante. Si has dado con una anaconda, te recomiendo que no te hagas la graciosa agarrando su pene y dándole un fuerte apretón de manos mientras dices “encantada, no sabía que seríamos tres esta noche”. Si es muy pequeña, mi consejo es que no le pongas una tirita y digas que ya no necesitáis condón. Los hombres son muy sensibles con su pene, y cualquier broma inadecuada hará que la noche no funcione o que termines descuartizada en un sótano. Tú elige…

Si tu compañero es de los que gritan (no solo las mujeres lo hacen) en exceso, no intentes suavizar la situación cantando Pantera en Libertad, de Mónica Naranjo, a dos voces. Él no entenderá que has querido no hacerle sentir incómodo y lo más probable es que Melendi gire su silla desde la otra parte de la habitación para quererte en su equipo.

Me encontraba ensimismada mirando mi sartén preparar una diminuta pieza de pez espada cuando me he dado cuenta de que estaba haciendo pescado en salsa verde sin haber empleado dicha salsa. ¿Pescado putrefacto o una clara señal de que el fin del mundo se acerca? Tras un bocado, comprobé que era lo primero, pero la idea del fin ya se había instalado en mi cabeza. Repasemos las señales inequívocas que dibujan THE END en los créditos del planeta.

Aznar

Es evidente que el Demonio ha vivido siempre entre nosotros (mi colegio estaba situado al lado de la casa de Aznar en Arturo Soria, por lo que me encontraba una calle atrás cuando explotó su coche y tuve que aguantar a mi madre diciéndome cómo tenían que haber colocado la bomba para matarle haciendo un “Carrero Blanco” y no un “sustito que casi nos rompe el parachoques”), pero su libro confirma mis peores sospechas: el Demonio habla con Dios. “Esa noche soñé con Dios. Era una luz, no tenía rostro, pero sí voz. Me iluminó con su haz y me dijo: “Jose Mari, si te he salvado es porque te necesito vivo para que lideres a la humanidad”.

¿Dios le llama JOSE MARI? Cristo Colega, confirmado.

CristoColega

Las chaquetas de Jesús Vázquez

Si hay alguien que nos intenta preparar para el aluvión de explosiones y de barbaries inminentes ese es Jesús Vázquez (o su estilista), que logra que veas La Voz parpadeando a la velocidad que aletea un colibrí para no quemarte la retina mientras miras sus horrendas chaquetitas.

directos-voz-dejan-8-finalistas-L-6tAjeJ33051_la-voz-llega-este-miercoles-jesus-vazquez-frente

Miss Universo

Yo nunca he estado en contra de los concursos de belleza: si las mujeres quieren pasear en bikini delante de unos jueces, me parece estupendo (si pudiera conseguir algo en mi trabajo haciéndolo, que nadie dude que no encontraría impedimento alguno). Pero la señal de que el mundo se acaba es la representante de Mauritania… ¿Cómo serían el resto de participantes de ese país para que ella sea la más bella? Parece Ozil con peluca….

mauritania-640x640x80

MesutOzil

Los delfines comeniños

Yo sí que soy una visionaria, amigos: siempre he dicho que los delfines son malévolos. Nunca te fíes de un ser sin pelo es mi leitmotiv, pero si ese ser, encima, resulta ser inteligente y emite sonidos a un volumen que haría de la risa de Loreto Valverde un sensual susurro HUYE. Por fin un delfín ha decidido dejar a la luz el objetivo real de los de su especie: COMER NIÑOS. Aún más preocupante es saber que los padres son cómplices del animalillo, pues en el vídeo se les oye reír en todo momento incluso viendo cómo el brazo de su hija es fagocitado por Flipper.

Delfin-muerde-a-una-nina_480_311

Lo mejor es que el delfín no puede cambiar su expresión de delfín simpático, al igual que un tiburón no puede poner cara de buen samaritano

Cagar cuadrado

Sí, por fin el dicho “ese es que caga cuadrado” cobra significado. La moda de ponerse prótesis en el culo para presumir de retaguardia ha terminado en catástrofe para una mujer, a la que le han puesto el culo cuadrado.

article-2239722-163FAE1F000005DC-975_634x610

Si siempre he dicho que nada bueno puede pasarte si te tatúas un tribal por el coxis

Rihanna desnuda

Si me desnudo ante el espejo me sorprendo por no ser negra. ¿La razón? Vemos a Rihanna tantas veces desnuda al día que me cuesta ver un cuerpo desnudo que no sea el suyo. La chica ya no sabe qué hacer para llamar la atención… Cuando empiece a envejecer, ríete tú de las crisis de los 40-50 de Madonna y Demi Moore…

Demi Moore, rolling in the deep...

HUMILLACIÓN

Los nuevos Mayas desmienten el fin del mundo

“No hay verdadera desesperación sin esperanza. Les daré a sus gentes esperanza para envenenar sus almas”. Bueno, esta frase no la dicen los neo Mayas, sino Bane en El caballero oscuro: la leyenda renace, y tiene mucha razón. Ahora nos quieren hacer pensar que esto no se va a la mierda para que, en última instancia, lloremos como corderines ante el inexorable final. Por cierto, me parece más grave que todo esto el doblaje al español de Bane en la última de Batman. Pensé que Chiquito de la Calzada se había muerto, pero veo que antes de hacerlo hizo un doblaje… También suena como El Doctor Maligno de Austin Powers

1354903054403rosalina detalle 2coldn

El blog de moda de Cuarto Milenio

No puedo añadir más… Visitad el blog, La Nave de la Moda

La colección de Pilar Rubio

Pobre… Pilar es al mundo de las presentadoras lo que Chayo Mohedano a la canción: un fraude constante. Tras sus continuos fracasos televisivos, ha decidido lanzar una línea de ropa pese a que el 90% de la población piensa de ella “está muy buena, pero viste como una choni heavy”. Atención a sus vestidos, que arrancarían una sonrisa a toda madre que ve cómo su niña de 4 años ha creado un vestido similar en Halloween junto con un cuadro en el que pone “Te quiero, mami” con macarrones. Pero que un ser adulto diseñe estas atrocidades, amigos, deja de tener gracia…

1354608725619

large_20120724152514-3-553761b7d9c337bafca2afc18af835ea

-¿Tu vestido es de Pilar Rubio? -No, de Disfraces Paco

El turrón de Anne Igartiburu

Aseguro que dice TURRÓN DE LADILLAS al final del vídeo.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.