La tecnología me es tan ajena como a Lina Morgan la progesterona. Cada vez que me enfrento a un USB, me siento como Paco Martínez Soria al llegar a la ciudad con un pavo bajo el brazo. Todo lo que empieza con i (iPad, iPod, iManol arias) me produce repugnancia y desconocimiento total. Dado que última aventura con el mundo web fue mi fotolog, tema que al comentar a la gente hace que reciba miradas similares a las que recibiría si dijera que pintaba en una cueva con sangre de mamut, lanzarme a una nueva plataforma ha sido realmente complicado.
Para una mujer para la que el Game Boy sigue siendo un consolador negro, la X Box la colección de películas porno de edición limitada y HTML un programa de Telecinco nuevo (Hombres, Travestis, Mujeres y Lo que sea), la tecnología no tiene cabida alguna en su día a día.
Podría sentirme como Carrie Bradshaw al escribir el blog si no fuera porque llevo un pijama lleno de pelotillas y no muevo la cabeza a lo Stevie Wonders tocando el piano mientras tecleo mis pensamientos. Podría sentirme como Gossip Girl al teclear el último cotilleo si no fuera porque mi vida social está tan vacía las fosas nasales de Kalina de Bulgaria… ¡Ojalá su madre le hubiera comprado el juego Operación a su cirujano cuando era pequeño!
La tecnología la carga el diablo, siempre digo… Aunque reconozco que la nueva Barbie con cámara incorporada, en el punto de mira por ser un arma potencial para pedófilos, me hace mucha gracia: ¡ni que fuera la primera!
El muñeco Bebé glotón, que hacía que las niñas dieran el pecho a sus muñecos, o esos otros que hacían sus necesidades tras comer -una maravilla para que la coprofagía se acepte como un juego de niños- no han suscitado tanta polémica.
A mí, que nunca me ha gustado la responsabilidad –especialmente la que no reporta beneficios hasta pasados 18 años- nunca me hicieron gracia los bebés de juguete (ni los reales, aclaro)
Me he lanzado a averiguar cómo han cambiado los juegos desde mi infancia y me ha encantado descubrir que el trivial, ese juego maléfico que evidencia mi ignorancia, puede ser pronto sustituido por ¿Quién es el más burro?. Que ya está bien de que venga Europa y deje a los críos como paletos irremediables… ¡Con este juego podemos ganar por fin algo en España! Bueno, ya ganamos con La Roja, pero cada vez que digo La Roja viene a mi mente una fea imagen…
También me gusta comprobar cómo los juegos tecnológicos van preparando a las pequeñas putillas a ser mamás adolescentes: Juego gira la botella, para jugar a la botella, obviously, en versión 2.0.
En mi opinión, lo mejor que se le puede regalar a un niño es E.T. Puesto que es probable que conseguir al arrugado extraterrestre encarne cierta dificultad, me inclino por dar una imagen de la Reina Sofía, convertida en La espía que me achuchó gracias al telefilm Felipe y Letizia, estas Navidades. Desde luego, desde Intereconomía se debería promover este tipo de presentes, los únicos capaces de lograr que la monarquía no se vaya a pique gracias a la simpatía de los niños por La Zarzuela





¿Soy el primero?
¿Really?
Lo era indeed. No me lo puedo de estar creyendo; qué honor, de verdad, qué honor, qué honra y qué cosa. Un momento trascendental en la historia de Occidente y yo sin saber qué decir.
Hablando de decir; quiero agradecerte, precisamente en nombre de Occidente, que hayas vuelto a estos rediles. Eso y que hayas abandonado fotolog, infecta plataforma que en modo alguno está a la altura de tu categoría, tu enjundia y tus otras muchas y muy glosadas virtudes. Esperamos con fruición tus nuevas entregas y sugiero en nombre propio que recuperes algunas de tus grande hitos -hay más, pero yo personalmente me estoy refiriendo al embrión de la Moss-. Para que los advenedizos conozcan a ese gran icono de tu generación que eres.
[...] como alternar sesudos ensayos de Cahiers du Cinema con carcajadas como las que me provoca esta entrada: se trata del post de bienvenida de una antigua y carismática fotologger que ahora se reformula en [...]