Feeds:
Entradas
Comentarios

Tipos de gilipollas

El otro día vi el vídeo de Moderna de Pueblo que recoge los 10 tipos de capullos existentes en Malasaña y no he podido evitar realizar mi propio ránking.

1. El `NO sin mi pene libre´

Es decir, el que se empeña en no usar condón. No conformes con su clásico “es que se me baja con preservativo” o “te quiero sentir al 100%”, algunos añaden afirmaciones que probablemente estuvieran en el guión de alguna actriz de Sensación de Vivir antes de contraer Sida: “pero tranquila, si yo solo me acuesto con niñas pijas”. Este ser que cree que el VIH vive en Lavapies, pero que jamás visitará Pachá, merece ser sodomizado con un bolardo.

tumblr_me3blt1aOn1qzxzwwo1_500

2. El caballero oscuro
Es capaz de recogerte subido a un corcel y te repite mil veces por cita que eres la mujer más bella del universo y que le haces ser “un tío mejor”. Le parece excitante decirte “te quiero, amor” en la segunda cita, cuando todavía no sabe si tienes pene o vagina. Sus citas te garantizan sentirte una princesa Disney pero, CUIDADO: el síndrome del caballero oscuro le hace comportarse así con absolutamente todas. Si le exiges exclusividad, te encontrás con un “me gustas mucho y te quiero cuidar, pero cuido a muchas mujeres”. En ese momento te sientes como una abuela a la que su enfermera le explica que no puede limpiarle solo a ella el culo.

3. El fucker Patricio

Lo de Patricio viene por la afamada postura de estrella de mar, que adopta en la cama sin miramientos. Este sujeto se ha tirado a toda Malasaña y su máxima es “con que tenga pulso, me vale”. Aunque vas de sibarita y no te hace gracia saber que se ha tirado a todo lo que se mueve, es taaaaaaaaan guapo que accedes a irte con él a casa. Te saldrá con frases del tipo “es que a mí no me gusta comer coños” o “ponte encima, que quiero admirarte”. CUIDADO: lo que quiere es que seas su pequeña esclava sexual mientras él descansa las lumbares. Ha follado tanto y va a follar tanto a lo largo de su vida que no necesita ser un buen amante.

4. El taladrador

Los hombres que conejean se caracterizan por creer que su dedo es el pene de Nacho Vidal y que tu vagina esconde un pozo de petróleo, de ahí la operación que llevan a cabo: meter y sacar a toda velocidad hasta que crean un nuevo agujero. Si das con uno de estos, reza para que al menos se haya cortado las uñas y da las gracias si puedes salir de casa sin andar como el coreano de Gangam Style.

5. El “he cambiado mucho”

Te la lió hace tiempo, pero te has creído sus palabras mágicas y has vuelto a ceder. Al margen de que tiene más tripa, no habrá cambiado en nada y te la liará exactamente igual que la última vez que le viste. Siéntete como una idiota, porque LO ERES. Las segundas oportunidades son para los débiles

6. El entrevistador

Si un tío te pregunta qué tal ha estado, es un ególatra que busca que le digas que ha sido el mejor polvo de tu vida. Es más que probable que en realidad te hayas dedicado a observar el gotelé de la pared mientras que él se miraba constantemente de reojo en un espejo, así que opta por un “no ha estado mal” para hundirle la moral.

7. El dirty talker

Antes de quedar, se empeña en que le digas todo lo que quieres que te haga y lo que le vas a hacer a través de mensajes. Lo más fácil es ir al chat de sexo de terra, copiar cualquier texto que aparezca y pegárselo para que se quede tranquilo. Si tú, enajenada amiga, has quedado luego con él, has de saber que te espera un polvo bañado de horrores susrrados con voz de locutor de radio nocturno. Solo puedes desear una cosa: que diga las cosas por su nombre y que huya de eufemismos. Si te suelta algo como “lame mi golosina”, alega diabetes y huye. Noche sin caries, noche sin herpes.

8. El fetichista insistente

Le puedes haber dicho que no te gustan sus ideas, pero a la mínima que te descuides, serás víctima de sus vicios

Hace tiempo, decidí no tratar el tema de las actividades que tienen en lugar entre sábanas por ser demasiado prolijo, pero hoy me he levantado con ganas de hacer una breve incursión en el mundo de las prohibiciones.

Junto a la advertencia de NO follar nunca con la canción de Michael Jackson Can you Feel it? o el Algo pequeñito, por aquello de no hacer sentir incómodo a tu partenere pikolín, hay una serie de cosas que deberías de borrar de tu mente cuando vas a penetrar/ ser penetrad@.

Para comenzar, nunca propongas cosas del tipo “hazme el lorito/el mortadelo/la araña/un dirty sánchez/el dragón chino/la pescadilla”.

- Hacer el lorito: poner el pene sobre el hombro de tu acompañante, emulando a un simpático pirata orgulloso de portar su lorito

Por tu bien espero que el lorito carnal no se parezca al de la imagen. Si es así, corre a tu centro de planificación familiar

Por tu bien espero que el lorito carnal no se parezca al de la imagen. Si es así, corre a tu centro de planificación familiar

- Hacer el mortadelo: mi preferido, sin duda alguna, pero también la petición que hará que tu acompañante vaya pidiendo una orden judicial. Se trata de poner los testículos sobre los ojos de tu querida y dejar que el pene caiga sobre su nariz, trazando el desternillante rostro de  Mortadelo con tus genitales.

Poesía pura.

Poesía pura.

- La araña: separar con las manitas los glúteos de tu polvo (pronto, tu más ferviente detractor) y meter entre ellas la cabeza. La guinda a una cena perfecta.

- Dirty Sánchez: el odioso personaje Screech, de Salvados por la Campana, puso de moda esta práctica en un desafortunado vídeo porno. Se trata de utilizar las heces de tu compi como bigote improvisado. Maravillosa opción para los Carnavales.

Dirty Bisbal

Dirty Bisbal

- La pescadilla: coger a tu acompañante de los tobillos y levantarle boca abajo, mientras frotas tu bello rostro en sus partes.

- El dragón chino: consiste en dejar que el semen de tu amorcito caiga por tu barbilla, creando una hermosa y frondosa barba blanca similar a la de los dragones chinos. Minipunto si te la atusas.

Dar cera, pulir cera

Dar cera, pulir cera

Una vez expuestas las cosas que no has de pedir ni proponer en la cama, aclarar que, dependiendo de la situación, hay veces que nos ponemos nerviosos segundos antes de llevar a cabo la acción e intentamos utilizar eufemismos para referirnos a determinadas posturas o partes de nuestros cuerpos. Considero más oportuno señalar o comunicarte mediante gestos que esbozar analogías que, creedme, nunca terminan bien. Hacer alusión a tu ano llamándole el “cíclope del amor”, hablar de tu vagina como “la cueva de Alí Babá y los 40 condones” o hablar de su pene como “el calvo de la Fórmula 1″ puede desembocar en una tragedia.

Por un sexo sin analogías

Por un sexo sin analogías

Otro tema peliagudo es el de cómo actuar ante las dimensiones del miembro de tu acompañante. Si has dado con una anaconda, te recomiendo que no te hagas la graciosa agarrando su pene y dándole un fuerte apretón de manos mientras dices “encantada, no sabía que seríamos tres esta noche”. Si es muy pequeña, mi consejo es que no le pongas una tirita y digas que ya no necesitáis condón. Los hombres son muy sensibles con su pene, y cualquier broma inadecuada hará que la noche no funcione o que termines descuartizada en un sótano. Tú elige…

Si tu compañero es de los que gritan (no solo las mujeres lo hacen) en exceso, no intentes suavizar la situación cantando Pantera en Libertad, de Mónica Naranjo, a dos voces. Él no entenderá que has querido no hacerle sentir incómodo y lo más probable es que Melendi gire su silla desde la otra parte de la habitación para quererte en su equipo.

Me encontraba ensimismada mirando mi sartén preparar una diminuta pieza de pez espada cuando me he dado cuenta de que estaba haciendo pescado en salsa verde sin haber empleado dicha salsa. ¿Pescado putrefacto o una clara señal de que el fin del mundo se acerca? Tras un bocado, comprobé que era lo primero, pero la idea del fin ya se había instalado en mi cabeza. Repasemos las señales inequívocas que dibujan THE END en los créditos del planeta.

Aznar

Es evidente que el Demonio ha vivido siempre entre nosotros (mi colegio estaba situado al lado de la casa de Aznar en Arturo Soria, por lo que me encontraba una calle atrás cuando explotó su coche y tuve que aguantar a mi madre diciéndome cómo tenían que haber colocado la bomba para matarle haciendo un “Carrero Blanco” y no un “sustito que casi nos rompe el parachoques”), pero su libro confirma mis peores sospechas: el Demonio habla con Dios. “Esa noche soñé con Dios. Era una luz, no tenía rostro, pero sí voz. Me iluminó con su haz y me dijo: “Jose Mari, si te he salvado es porque te necesito vivo para que lideres a la humanidad”.

¿Dios le llama JOSE MARI? Cristo Colega, confirmado.

CristoColega

Las chaquetas de Jesús Vázquez

Si hay alguien que nos intenta preparar para el aluvión de explosiones y de barbaries inminentes ese es Jesús Vázquez (o su estilista), que logra que veas La Voz parpadeando a la velocidad que aletea un colibrí para no quemarte la retina mientras miras sus horrendas chaquetitas.

directos-voz-dejan-8-finalistas-L-6tAjeJ33051_la-voz-llega-este-miercoles-jesus-vazquez-frente

Miss Universo

Yo nunca he estado en contra de los concursos de belleza: si las mujeres quieren pasear en bikini delante de unos jueces, me parece estupendo (si pudiera conseguir algo en mi trabajo haciéndolo, que nadie dude que no encontraría impedimento alguno). Pero la señal de que el mundo se acaba es la representante de Mauritania… ¿Cómo serían el resto de participantes de ese país para que ella sea la más bella? Parece Ozil con peluca….

mauritania-640x640x80

MesutOzil

Los delfines comeniños

Yo sí que soy una visionaria, amigos: siempre he dicho que los delfines son malévolos. Nunca te fíes de un ser sin pelo es mi leitmotiv, pero si ese ser, encima, resulta ser inteligente y emite sonidos a un volumen que haría de la risa de Loreto Valverde un sensual susurro HUYE. Por fin un delfín ha decidido dejar a la luz el objetivo real de los de su especie: COMER NIÑOS. Aún más preocupante es saber que los padres son cómplices del animalillo, pues en el vídeo se les oye reír en todo momento incluso viendo cómo el brazo de su hija es fagocitado por Flipper.

Delfin-muerde-a-una-nina_480_311

Lo mejor es que el delfín no puede cambiar su expresión de delfín simpático, al igual que un tiburón no puede poner cara de buen samaritano

Cagar cuadrado

Sí, por fin el dicho “ese es que caga cuadrado” cobra significado. La moda de ponerse prótesis en el culo para presumir de retaguardia ha terminado en catástrofe para una mujer, a la que le han puesto el culo cuadrado.

article-2239722-163FAE1F000005DC-975_634x610

Si siempre he dicho que nada bueno puede pasarte si te tatúas un tribal por el coxis

Rihanna desnuda

Si me desnudo ante el espejo me sorprendo por no ser negra. ¿La razón? Vemos a Rihanna tantas veces desnuda al día que me cuesta ver un cuerpo desnudo que no sea el suyo. La chica ya no sabe qué hacer para llamar la atención… Cuando empiece a envejecer, ríete tú de las crisis de los 40-50 de Madonna y Demi Moore…

Demi Moore, rolling in the deep...

HUMILLACIÓN

Los nuevos Mayas desmienten el fin del mundo

“No hay verdadera desesperación sin esperanza. Les daré a sus gentes esperanza para envenenar sus almas”. Bueno, esta frase no la dicen los neo Mayas, sino Bane en El caballero oscuro: la leyenda renace, y tiene mucha razón. Ahora nos quieren hacer pensar que esto no se va a la mierda para que, en última instancia, lloremos como corderines ante el inexorable final. Por cierto, me parece más grave que todo esto el doblaje al español de Bane en la última de Batman. Pensé que Chiquito de la Calzada se había muerto, pero veo que antes de hacerlo hizo un doblaje… También suena como El Doctor Maligno de Austin Powers

1354903054403rosalina detalle 2coldn

El blog de moda de Cuarto Milenio

No puedo añadir más… Visitad el blog, La Nave de la Moda

La colección de Pilar Rubio

Pobre… Pilar es al mundo de las presentadoras lo que Chayo Mohedano a la canción: un fraude constante. Tras sus continuos fracasos televisivos, ha decidido lanzar una línea de ropa pese a que el 90% de la población piensa de ella “está muy buena, pero viste como una choni heavy”. Atención a sus vestidos, que arrancarían una sonrisa a toda madre que ve cómo su niña de 4 años ha creado un vestido similar en Halloween junto con un cuadro en el que pone “Te quiero, mami” con macarrones. Pero que un ser adulto diseñe estas atrocidades, amigos, deja de tener gracia…

1354608725619

large_20120724152514-3-553761b7d9c337bafca2afc18af835ea

-¿Tu vestido es de Pilar Rubio? -No, de Disfraces Paco

El turrón de Anne Igartiburu

Aseguro que dice TURRÓN DE LADILLAS al final del vídeo.

La voz: el infierno

Las Spice Girls según El Museo de Cera de Benidorm

Tener a Melendi en La voz es como poner a Falete el sobrenombre de El Cuerpo, e intentar que Bisbal valore con criterio musical las actuaciones de los concursantes es demasiado para un ser que todavía no ha sido escolarizado. La palabra solfeo entra para Bisbi en la categoría de palabras como sinalefa o bachillerato: cultismos ajenos a su mundo.
El almeriense todavía cree que cuando pulsa el botón está llamando a la azafata para que le traiga una bebida, de ahí sus caras de angustia e incomprensión. Cuando entienda el formato logrará decir coaches sin parecer el erizo de Génesis Direct hablando de COCHES… Y hacedme caso: para eso queda MUCHO. Decirle a un concursante “Has matizado muy bien en las partes íntimas” me hace temer que Jesús Vázquez se encontraba en ese momento debajo de la mesa, matizándole el escroto.

“¡Whiskazo on the rocks!”

“Un hielico picado”

Pero basta ya de reírnos de Bisbal sigamos riéndonos de Bisbal. Las dos primeras concursantes fueron tildadas de hombres por el avispado rubito, que intenta averiguar el género del cantante escuchando sus pasos. Podría parecer fácil reconocer el género teniendo en cuenta que ellas siempre llevan tacones, pero David tiene las habilidades del Inspector Gadget y termina poniendo rabo a toda hembra que pisa el escenario.

“Esto es un hombre, tiene tacones, pero es un hombre”. Me imagino a Bisbal en la cama, con El Golosina encima/dentro: “Tiene polla, pero es una mujer”. Este chico tenía que ser un hacha jugando a Las Tinieblas o al Quién es Quién.

Malú, mientras tanto, tenía el clítoris tan rojo como el botón a pulsar. Mojada se pasó todo el programa tras enamorarse de un concursante. Ella pasó de hablar de su voz, de su futuro como cantante o de lo bien o mal que tocaba la guitarra. Decidió basar su valoración en las inmensas ganas que tenía de follárselo. Eso sí, ella le da a todo: “Soy mujer y me gustan las mujeres”, exclamó varias veces. Bisbal, ante semejante declaración, pensaría un QUÉ FUERTE, es heterosexual.

Malú, frotándose los entresijos

Corriéndose. A secas

Por cierto: esa manía de gritar QUIERO TU VOZ sería la peor pesadilla de La Sirenita

Malú a dos segundos de darle al pulsador

Rosario, otra experta en solfeo, ya demostró sus conocimientos musicales en el primer programa, cuando habló de un ukelele como “guitarrita”. Cada vez que la cámara la enfoca no puedo evitar pensar en el Señor Mojón de South Park y en María Patiño

Rosario, incómoda tras comprobar que su short le ha practicado una ablación

Rosario, ataviada de Navidad antes de tiempo

Melendi quiere que todo el mundo forme parte de su equipo. Lógico: necesita orina limpia para pasar los controles anti-drogas. Cada vez que pulsa el botón, la válvula que tiene inyectada al brazo le lanza un pico de heroína.

Tortilla de pastillas

Melendi domando al sillón

Uploaded with ImageShack.us

“Trabajo en moda”. Estas palabras pueden ser el comienzo de una tediosa conversación en la que tu interlocutor te dirá lo afortunada que eres, lo divertido que tiene que ser tu trabajo y la de cosas que seguro que te regalan. Pues mirad: hay veces que resulta tan divertido como tener un embudo insertado en el ano a través del cual te insertan puré de patatas. Y te regalan tantas cosas como a ti, economista, fajos de billetes, o a ti, periodista deportivo, balones de fútbol. La moda, amigos, NO es un camino de rosas, sino un espinoso paseo entre egos, envidias y hormonas. Analicemos las espinas

1. Convencionalismos subnorsociales

Te sorprenderás a ti misma diciéndole a cualquier mujer “Hola guapa”. Yo antes reducía el uso de este adjetivo a

a. La típica amiga zorruela que te la había liado. “Miraaaa, guapa” (dicho con gesto de negra y acompañado de una retaíla de palabras malsonantes que harán llorar al Niño Jesús)

b. Una chica guapa (pocas veces, que las mujeres no somos dadas a adular la belleza ajena)

c. Si me transformo en Bisbal o en otro triunfito, esos seres que solo saben comunicarse a través de “guapa”, “guapísima” o “impresionante”.

d. Si eres fea. Ese “guapa” ahonda en la herida

El caso es que cuando empecé a trabajar en moda me di cuenta de que cualquier llamada telefónica se respondía con un “gracias guapa”, que cualquier compañera de trabajo pasa automáticamente a la categoría de “guapa” (“¿Qué tal, guapa?”) y que en cualquier evento de moda, cualquier persona que te encuentres te dirá lo guapa que estás. Da igual si un perro te acaba de devorar media cara, si tienes el pelo salpicado por un bukkake por el que has pasado camino de la oficina o si, simplemente, eres fea. Te verás obligada a decir “Y tú”, mientras ambas os miráis de arriba a abajo con esa media sonrisa que indica que un centenar de neuronas acaba de morir.

2. Presentaciones y eventos varios

El tema presentaciones es APASIONANTE. Apareces en un lugar desconocido, donde (sobre todo al comienzo, o si eres un ser asocial, como yo…) no conoces a nadie y todo el mundo irá siempre mejor vestido que tú. Los chicos llevarán la falda mejor que tú, las chicas se habrán maquillado con Cheetos (o Beyoncé tiene descendientes albinas) y todo el mundo andará sobre unos tacones imposibles como si fueran en pantuflas.
Te aproximas a tu contacto de prensa, esa persona con la que siempre hablas por teléfono y que en tu mente (bueno, en la mía) es el muñeco verde del messenger. “Por fin nos ponemos cara”, te dirá sonriente. Tu asientes mientras buscas con la mirada una copa o algo que te convierta en un ser social o en un cadáver.

Como queda claro, no le doy muchas vueltas a las cosas

Las blogueras no pararán de sacar fotos a TODO. A la comida (cuquísima, que nadie comerá), a sus looks… Amelie ha hecho mucho daño. Ellas tienen que tener mil documentos gráficos que ilustren cada detalle del evento. Para mí, el único detalle que necesito saber es la hora a la que termina. Si te gusta la colección presentada, se lo harás saber a los responsables. Si no te gusta, les dirás que te ha encantado. Pero NUNCA digáis la verdad (hace poco les dije a los diseñadores, sin saber que eran ellos, que la colección entera era un plagio. Yeah)

Reconozco que las únicas personas que me hacen sentir feliz en la moda son los hombres. Suelen ser estilistas o periodistas gays (un 99,9999%), ataviados con ropa de Carlos Díez y colores estridentes. Ellos SÍ querrán resaltar el horror de los invitados, la aberración de los diseños y las ganas que tienen de ponerle a ese ridículo zumito de arándanos un chorrazo de ginebra.

Las cenas o fiestas son mucho peor. Todas consiguen meter en su enano bolso de mano su paquete de Marlboro Light (Hola, me creo Carrie Bradshaw), su pintalabios, su tarjeta de crédito, las llaves de su casa/coche/calabozo y su inseparable iPhone. Tú, en cambio, necesitarás una mochila Eastpack para llevar esas cosas. Ir al baño es otra pesadilla. En esas fiestas NADIE mea, sino que se retoca el maquillaje. El clásico “me voy a empolvar la nariz” ya no es sinónimo de cocaína o de bulimia, sino de MAQUILLAJE. Mientras que todas se retocan el pintalabios, te miras en el espejo (bueno, en el secador de manos metalizado, que en los espejos no hay hueco) y ves tu boca a lo Ronald McDonald.

Te diriges al baño e intentas orinar en silencio, tentada con hacer una cama de papel de water para que no suene ni una gotita. Ese fatídico momento es el perfecto para que una de ellas abra tu puerta (sí, la ÚNICA que estaba cerrada) para coger papel para corregir el maquillaje. Tú has aprovechado esos segundos de intimidad para poner una pierna en la papelera, la otra sobra la puerta y ya puedes respirar sin meter tripa. En tu oasis de privacidad, gesticulas como Jim Carrey sin parar (si gesticulas delante de la gente, pensarán que no te preocupas por las líneas de expresión). Pues es en ese paraíso de soledad en el que te interrumpen, por lo que hallan a un ser con las extremidades repartidas por el cubículo, con más movimiento en tus mejillas que un perro de caza asomado a la ventanilla de un coche de carreras y el pintalabios por el flequillo. HOLA, amiga

Tienes que aprender a asumir que los fotógrafos de las fiestas nunca irán a por ti. NO eres fashion, no logras inclinar la cadera de forma que roce la pared que está a cinco metros de ti, no sabes mantener la boca entreabierta mientras miras a la nada y no logras poner esa mirada de “estaba releyendo Houellebecq y me acabas de sorprender con tu flash”. Verás cómo el fotógrafo toma imágenes de toda la fiesta y te usa poco menos que como trípode.

Mi imagen posando, obtenida de un conocido blog de street style

Conseguir la atención de alguien importante en la moda es muy complicado. Lograr que sepan tu nombre, imposible. Yo estuve más de dos años en una empresa de moda cuando, pasado el primer año, la jefa se acercó a mí haciendo gestos que harían a Pipo Gestitos parecer inexpresivo. “SOY LA DIRECTORA”, dijo muy lento. “No soy la becaria alemana”, repliqué, sabedora de que pensaba que yo era la becaria. Pasó otro año hasta que dijo mi nombre, en el baño de la empresa. Me saludó y mantuvo su primera y única conversación conmigo, mientras yo esperaba en el lavabo a que ella hiciera pis mientras me hablaba. El resultado fue que dos días después publicó una cosita con mis reflexiones sobre el tema que tratamos. Por supuesto, todo expuesto como si fuera su idea. Conclusión: HUYE de los baños en la moda, las bajadas de bragas no valen de nada

Nunca pensé que me convertiría en una de esas féminas que no pueden vivir sin hacer ejercicio. Cuando el fisioterapeuta puso las manos en mi espalda, me advirtió de que pronto dormiría bajo las campanas de Notre Dame si no me apuntaba a Pilates, así que decidí hacerle caso antes de que mi espalda fuera utilizada como soporte de taquitos de jamón en degustaciones del Carrefour.

Instántanea tomada a la salida del masaje

Recuerdo la primera clase con horror. La profesora se puso profunda y comenzó a explicar la respiración (hija, esto es como el sexo: “pa dentro, pa fuera, te hinchas, te deshinchas”, pensó mi ilustrada y prolija mente) durante un rato interminable. Luego siguieron terribles charlas sobre los huesos del cuerpo (elementos que creí no tener, al estar revestidos de carnaza desde los 13 años) y no pude evitar soltar en bajito una de esas frases que demuestran que hacer deporte por salud no entra en mis planes: “No he venido a aprender, he venido a ponerme buenorra”

No sabría explicar cómo, pero pronto pasé de querer arrancarme la piel tras cada clase al pensar que mi delicada y bella piel se apoyaba en máquinas y colchonetas sudadas por otras hembras a terminar enganchada a Pilates. No, no me he convertido en una de esas que prueban el yoga y dicen haberse reencontrado consigo mismas. Yo llevo mucho tiempo ajena a mí misma y pienso seguir así lo que me quede de existencia. Tampoco como tofu ni me pongo música de olas con ballenas danzando sobre la espuma. Pero no puedo vivir sin mis clases. Como en agosto hay vacaciones y cierran el chiringo, decidí comprarme dos DVD´s que me ayudaran a saciar mi mono… No se me ocurrió otra cosa que elegir unos de la instructora de pilates de Miley Cyrus/Hannah Montana. Triste pero cierto, esa zorra gritona se ha puesto buenorra en tiempo récord y he creído que con un DVD lograría sus resultados… ILUSA

Sí… Tenía que haber ido a google imágenes antes de comprar. Aquí, la profesora toca el organillo mientras una cabra recoge las limosnas

Me lancé a Amazon, cuna de productos baratejos traídos de todo el mundo, y me hice con dos ejemplares. El TERROR comenzó nada más darle al play y ver la intro… Se trata de una serie de DVD´s de ejercicios de esos que llamo “zen”… Sí, de los que se hacen en una esterilla mientras pones incienso y piensas en tu abdomen. Me estaba riendo de los monitores que promocionaban cada DVD cuando, de repente, el amor llegó…

Me tengo que hacer con el vídeo que emplea bebés como pesas. QUÉ MARAVILLA. Mi odio por los niños me empuja a decir que con ellos haría kick boxing, pero no quiero herir sensibilidades.

MENTIRA

De repente apareció la instructora hollywoodiense de Miley. Confieso que esperaba a una recauchutada rubia de enormes melones y vientre férreo, o una sensual Manyula que se estirara más que mi sueldo, pero me encontré a una Oompa Loompa de avanzada edad que guiaba a una buenorra. Como soy fan de lo ridículo, me encantó la idea, así que me tiré al suelo dispuesta a conseguir su cuerpo… Hace 40 años.

Resulta que Mari (se llama Mari Winsor, no es que yo le haya puesto un mote -más allá del cariñoso “Oompa Loompa” o “Enana flexible”) se pasa el vídeo dándose palmaditas en los glúteos y tocándose. Onanismo zen, by Mari.

Frotándose su “vaina loca” mientras su esclava hace ejercicio

A la cruel enana le encanta hacer sufrir a su buenorra mientras no se despeina y pone caras de psicópata. Creí estar ante la abuela de Suri, la satánica hija de Tom Cruise y Katie Holmes, pero pronto me di cuenta de que se trataba de una lección para sucesores de Dexter velada por las enseñanzas del pilates

Suri, el rostro de una niña normal sin trastornos… Ah, NO

Mari nos va explicando cómo trocear a nuestra víctima mientras se divierte contorsionándola

Sí: Meri solo piensa en filetearte

Como toda buena psicópata, nuestra profe mira con una mezcla de lascivia e ira a su presa

“Trocear”

“Degustar”

Por último, el sadismo Winsor llega a su punto álgido cuando pretende experimentar el Fist Fucking con la joven deportista

Me siento en la obligación de confesar que el mundo del deporte en casa no me es ajeno: de pequeña ya era adicta al VHS “Ponte en forma con Barbie”, una maravilla de 25 minutos en la que Barbie, cuya flexibilidad haría a la Duquesa de Alba parecer de El Circo del Sol, hacía ejercicios mientras un grupo de niñas brincaban felices. Lo peor de estos vídeos es que están pensados para gente que tiene salones de 500 metros cuadrados y una, que carece de lógica espacial, terminaba por caer sobre la mesa de cristal o por tirar las bellas figuritas aztecas que decoraban la sala de estar de mi madre mientras ellas danzaban cual Natalie Portman en Cisne Negro.

Tú prueba a hacer aeróbic con chándal, calentadores, bragas y sujetador por encima. Una lección que explica a la perfección el concepto de disolución… Barbie, al tener una vagina sin entrada ni salida, puede permitirse cubrir su “monte sagrado” con mil prendas. Hazlo tú, y conocerás el menú del día de El Rey del Pollo

En la adolescencia me dio por el VHS de Cindy Crawford, movida por mi obsesión con las supermodelos. Ahí aprendí algo esencial: ELLAS son capaces de estar una hora haciendo ejercicios cargados de sadismo sin sudar o jadear. Asume que tú terminarás como Camacho y solo serás capaz de articular una súplica: MATADME

Mi Cindy era capaz de cagar mientras hacía pesas con más clase que tú en el Palacio de Versalles.

Al final, la moraleja de todo esto es que hay métodos más sencillos para lograr un cuerpo 10

Me río yo de las pandemias y atrocidades del planeta: ayer conocí LA TRAGEDIA cuando un error con las facturas desembocó en un incómodo día sin electricidad en casa. Me dirigía hacia el baño cual miembro de El Nombre de la Rosa, velita en mano y gesto contrariado en mi impoluto rostro, cuando me choqué contra una gran vela. La gente funcional las compra grandes e inoloras. Yo, rosas, muy cucas y con olor, a poder ser, de vainilla. Es decir: con las mías no se ve un cagao y la habitación termina oliendo no a vainilla, sino a cumpleaños, es decir: a vela apagada. Gracias a Dior, mis compañeros de piso se engloban en el primer grupo. “Se la habrá dejado al venir a cagar”, pensé haciendo uso de su majestuosa vela (Nota: no es un eufemismo de felación).

Caminando hacia el baño, sigilosa cual Shakira

Sin embargo, tiempo después me dirigí a la cocina con mi velita aromática y se repitió el suceso: ALGUIEN había dejado ahí una gran velita para que cocináramos modo sexy.

Pensaba organizar una fiesta con toda la corte mientras el mundo yacía en la oscuridad

¡¡Casi me sentí mal!!

Otra pista que indicó que no soy lo que se dice una buena persona emergió viendo Los Juegos del Hambre. Cuando la prota se hace amiga de una adorable negra de unos 7 años, susurré a mi acompañante un “¡Que la mateeeeeeeeeee y se la coma, malditos sentimientos!”. Coroné el comentario al salir de la sala y decirle al susodicho un: “Sabes que si hubieras estado conmigo en Los Juegos del Hambre te habría matado y comido al segundo, ¿verdad?”. “Lo sé”, respondió.

No solo soy un ser despreciable, sino que los que me rodean LO SABEN

- ¡Y tu chico?

-Eh… ni idea

En el colegio me gustaba jugar a burlar a la justicia imaginando cómo ocultaría un cadáver. “Lo despedazaría y lo echaría al fuego, sin duda”, pensaba mientras que el resto de la clase jugaba al pilla-pilla. Gracias a los programas de La Sexta, CSI y algún qué otro show de sucesos, ahora mismo podría exterminar a medio planeta sin dejar tras de mí prueba alguna. Algo difícil de creer teniendo en cuenta que no sé levantarme de una silla sin tirar todo lo que tengo por delante, pero así es: la tele ha hecho de mi una ingeniosa asesina en potencia.

Instantánea de mi álbum familiar

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.