El otro día vi el vídeo de Moderna de Pueblo que recoge los 10 tipos de capullos existentes en Malasaña y no he podido evitar realizar mi propio ránking.
1. El `NO sin mi pene libre´
Es decir, el que se empeña en no usar condón. No conformes con su clásico “es que se me baja con preservativo” o “te quiero sentir al 100%”, algunos añaden afirmaciones que probablemente estuvieran en el guión de alguna actriz de Sensación de Vivir antes de contraer Sida: “pero tranquila, si yo solo me acuesto con niñas pijas”. Este ser que cree que el VIH vive en Lavapies, pero que jamás visitará Pachá, merece ser sodomizado con un bolardo.
2. El caballero oscuro
Es capaz de recogerte subido a un corcel y te repite mil veces por cita que eres la mujer más bella del universo y que le haces ser “un tío mejor”. Le parece excitante decirte “te quiero, amor” en la segunda cita, cuando todavía no sabe si tienes pene o vagina. Sus citas te garantizan sentirte una princesa Disney pero, CUIDADO: el síndrome del caballero oscuro le hace comportarse así con absolutamente todas. Si le exiges exclusividad, te encontrás con un “me gustas mucho y te quiero cuidar, pero cuido a muchas mujeres”. En ese momento te sientes como una abuela a la que su enfermera le explica que no puede limpiarle solo a ella el culo.
3. El fucker Patricio
Lo de Patricio viene por la afamada postura de estrella de mar, que adopta en la cama sin miramientos. Este sujeto se ha tirado a toda Malasaña y su máxima es “con que tenga pulso, me vale”. Aunque vas de sibarita y no te hace gracia saber que se ha tirado a todo lo que se mueve, es taaaaaaaaan guapo que accedes a irte con él a casa. Te saldrá con frases del tipo “es que a mí no me gusta comer coños” o “ponte encima, que quiero admirarte”. CUIDADO: lo que quiere es que seas su pequeña esclava sexual mientras él descansa las lumbares. Ha follado tanto y va a follar tanto a lo largo de su vida que no necesita ser un buen amante.
4. El taladrador
Los hombres que conejean se caracterizan por creer que su dedo es el pene de Nacho Vidal y que tu vagina esconde un pozo de petróleo, de ahí la operación que llevan a cabo: meter y sacar a toda velocidad hasta que crean un nuevo agujero. Si das con uno de estos, reza para que al menos se haya cortado las uñas y da las gracias si puedes salir de casa sin andar como el coreano de Gangam Style.

5. El “he cambiado mucho”
Te la lió hace tiempo, pero te has creído sus palabras mágicas y has vuelto a ceder. Al margen de que tiene más tripa, no habrá cambiado en nada y te la liará exactamente igual que la última vez que le viste. Siéntete como una idiota, porque LO ERES. Las segundas oportunidades son para los débiles

6. El entrevistador
Si un tío te pregunta qué tal ha estado, es un ególatra que busca que le digas que ha sido el mejor polvo de tu vida. Es más que probable que en realidad te hayas dedicado a observar el gotelé de la pared mientras que él se miraba constantemente de reojo en un espejo, así que opta por un “no ha estado mal” para hundirle la moral.

7. El dirty talker
Antes de quedar, se empeña en que le digas todo lo que quieres que te haga y lo que le vas a hacer a través de mensajes. Lo más fácil es ir al chat de sexo de terra, copiar cualquier texto que aparezca y pegárselo para que se quede tranquilo. Si tú, enajenada amiga, has quedado luego con él, has de saber que te espera un polvo bañado de horrores susrrados con voz de locutor de radio nocturno. Solo puedes desear una cosa: que diga las cosas por su nombre y que huya de eufemismos. Si te suelta algo como “lame mi golosina”, alega diabetes y huye. Noche sin caries, noche sin herpes.

8. El fetichista insistente
Le puedes haber dicho que no te gustan sus ideas, pero a la mínima que te descuides, serás víctima de sus vicios



























































